Dejar una casa enorme con patio y terraza por un departamento de menos de 50 metros cuadrados no es un cambio sencillo pero, de a poco, uno le va encontrando ciertos beneficios.
Tengo por costumbre, en la mañana, prepararme el desayuno mientras me cambio. Y he notado que reducir de veinte metros a dos, la distancia que separa la puerta de la cocina de la puerta de la habitación, reduce considerablemente el riesgo de que las tostadas resulten quemadas.
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