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martes, 16 de febrero de 2010

En la disyuntiva

En un sorteo del trabajo, me gané un Ron que sale 500 mangos. No importa mucho como llegó el Ron a mis manos, sino la disyuntiva que esto me plantea.

¿Qué hago con el Ron? ¿Me lo tomo? ¿Solo o hago unos tragos? ¿Lo vendo en Mercado Libre?

La encuesta ya está abierta.
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martes, 1 de septiembre de 2009

El Melli Pregunta XI

¿Tan mal cristiano he sido este tiempo para que el barba me mande una compañera de trabajo fanática de Radio Vale y yo me tenga que fumar ese exceso de temas de moda y melosidad todos todos los días?
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miércoles, 15 de julio de 2009

Otra de cal

Al gran paso que significó la adquisición de mi departamento (ver post anterior, no voy a linkear), out de todo se complace de anunciar que siguen las buenas nuevas. Tengo un nuevo trabajo y voy a dejar de laburar para estas ratas miserables.
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Me voy a trabajar a una casa de cambio, de la cual no voy revelar el nombre, no sea cosa que alguno googlee el nombre para buscar algo y termine acá. Solo puedo decir que representa para mi un interesante crecimiento laboral y económico.
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Y como vengo de racha, me tomo unos dias de vacaciones, mañana me voy a mardel hasta el domingo.
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Ya volveré con la magia que me caracteriza. Sepan disculpar pero tantos cambios me han mantenido poco creativo.
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No me extrañen.
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viernes, 24 de abril de 2009

Sueños de un hombre despierto

Sueño una nueva casa. Sueño un nuevo trabajo. Sueno con ella.
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Sueño despierto, que es mucho mas lindo.
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martes, 21 de abril de 2009

Preguntas frecuentes

Resulta que en mi nueva etapa de búsqueda laboral estoy empelando, entre otras, la página de Bumeran. Cargué mi CV, todo muy lindo, pero me encuentro con la imposibilidad de agregar mi carta de presentación.
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Recurrí a la sección de ayuda, donde una de las preguntas frecuentes resulta ser la que yo me hice: ¿Donde mierda cargo la puta carta? Ni con la ayuda de la maquinita pude ...
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Asi que queridos lectores, recurro a ustedes para ver si alguno a utilizado o utiliza dicha página y puede ayudarme.
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Desde ya, muchas gracias.
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martes, 14 de abril de 2009

Ofrecidos

Contador Publico, graduado en la Universidad de Buenos Aires, con 27 años e importante experiencia en auditoria, tanto externa como interna, desarrollada principalmente en entidades financieras y cambiarias, con excelente manejo de Microsoft Excel y Word y conocimientos de idioma inglés, proactivo y de excelente presencia ofrece sus servicios para empresas grandes o medianas, nacionales o internacionales, donde se valore el esfuerzo y dedicación y exista un agradable ambiente de trabajo. Remuneración a convenir.

Interesados, preguntar por El Melli.

lunes, 9 de marzo de 2009

De regreso

Lamentablemente mis vacaciones han terminado y estoy nuevamente en Buenos Aires, lo cual es lamentable no tanto por estar de regreso acá sino por tener que volver a trabajar. En estos días hice muchas cosas interesantes cuando uno las hace pero no cuando las cuenta con lo cual no voy a aburrirlos contándoles mis andanzas.
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Solo voy a decirles que volveré pronto cuando encuentre en que bolsillo de mi bolso es que dejé las ideas.
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martes, 17 de febrero de 2009

Postales del Chubut

Tras mi maravillosa experiencia en Río Gallegos, mis obligaciones laborales me depararon un viaje de trabajo a Chubut. El tema arrancó mal desde el vamos, porque me corrieron la fecha para atrás y para adelante un par de veces, inclusive me habían postergado las vacaciones, pero finalmente terminamos viajando la semana que pasó y mis vacaciones quedan donde siempre estuvieron.
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Pero esto no es todo amigos. Resulta que nuestro destino era la ciudad de Rawson pero según me habían comentado antes de viajar (y según pude comprobar después) la ciudad está tan pero tan muerta que nuestro alojamiento fue en la ciudad de Trelew. Pero no nos adelantemos, que antes de llegar ya hubo otros contratiempos que hicieron presagiar uno de esos viajes tan tan pero tan chotos que uno espera que en cualquier momento salga el oso Arturo de atrás de un arbusto para decirte que todo es una joda de Tinelli.
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Como parece que mis viajes laborales están malditos, el aerocheque con el cual debíamos abonar nuestro vuelo jamás llegó, con lo cual el boludo que les escribe y su compañero de trabajo debieron apersonarse en las oficinas de aerolíneas a abonar dichos pasajes, no si antes desandar las seis o siete cuadras que los separan de allí, bajo el fatal verano de Buenos Aires. Debí darme cuente de que era una señal divina y bajarme de ese viaje con cualquier excusa. Debí habarme fracturado una gamba intencionalmente de ser necesario. Pero no lo supe ver.
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Pero el destino, que está en contra mío y se sabe, al menos seguía enviándome señales. Cuando llegué a Aeroparque a las cuatro y monedas de la mañana (si señores, me levante como a las tres porque nos sacaron un vuelo a las cinco pico de la matina los malaleche) y la señorita de Aerolíneas me dijo con su mejor cara de ogete “¿Tenés equipaje?” Vas a tener que aguardar porque no anda la cinta transportadora”, entonces si debí rajar. Raudamente debí arrojarme al Río de la Plata, y a nado, alcanzar una isla del Tigre deshabitada, quedarme ahí un par de días y después decir que me secuestró un OVNI (o un par de negros de alguna villa del conurbano, que es mucho mas creíble). Pero una vez más, se me escapó la tortuga.
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Después de unos minutos de espera, amenizados con la lectura del Dipló, pude despachar mi valija. Luego, el viaje fue un placer. Me acomodé en mi asiento y dormí como un bebé hasta Trelew. Creo que ni me enteré de cuando despegamos. Es mas, creo que podría haber seguido durmiendo aunque el viaje fuese hasta el Congo belga. Al llegar, remis y al hotel.
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Del hotel no puedo quejarme. No tendrá los gloriosos desayunos que disfrute en Río Gallegos, pero zafaba. La habitación era amplia, con buena vista, unos silloncitos y hasta heladera pero (siempre hay un pero) la cama estaba mas dura que Pity Alvarez (y eso a la larga traería consecuencias) y el wi-fi solo andaba en la planta baja. En cuanto a la ciudad de Trelew, te cumple para un viaje laboral. Sobre todo si te gusta timbrar, porque además de terrible casino, meten bingos y casas de lotería por todos lados.
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Llegado el momento de irnos para el cliente, preguntamos donde tomar el bondi a Rawson. Por suerte era cerca y el colectivo pasaba seguido pero también venían con un condimento especial. Resulta que había diferentes ramales, los cuales tomaban diferentes rutas o te dejaban en distintos puntos de Rawson (no muy lejos unos de otros porque en Rawson nada puede quedar lejos) con lo cual cada mañana era como leerte elije tu propia aventura, solo que nosotros no elegíamos nada y andábamos adivinando donde bajarnos.
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La “ciudad” de Rawson asombra por su limpieza y también por su tamaño. Jamás pensé que una capital de provincia podía ser tan tan chiquita. La gobernación parecía una escuelita de frontera. Obviamente acá las opciones para comer ya no eran tantas. Así terminé almorzando en un restaurante/rotiseria/mercadito/kiosco que encontramos, ingiriendo un sándwich de dudosa procedencia que finalmente haría estragos en mi salud y me condenaría a pasar todo el día martes cagando y vomitando.
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Repuesto de mi pequeño problemita, la semana se consumió con la agobiante rutina de horas y horas de incesante trabajo, haciéndose interminable no solo por lo arduas de las tareas sino por la terrible contractura producto de haberme pasado un día entero en esa cama que parecía el sarcófago de Tutankamon y por andar cargando mi notebook de acá para allá. Y para colmo, sin poder morfar como dios manda, que es uno de los pocos beneficios de viajar, porque todo viene pago.
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Mi vuelo de regreso no fue tan fructífero como a la ida, ya que me costó bastante mas conciliar el sueño, sin embargo mi humor no podía ser mejor, ya que mientras esperaba en el aeropuerto para embarcar disfruté de las cuatro pepas que le clavaron a Racing el viernes.
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Y ahora acá estoy, de regreso en Buenos Aires, con mucho trabajo y mucho por hacer también después. Porque el sábado vuelvo a partir hacia el sur, esta vez de vacaciones. Pero esa, es otra historia.
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jueves, 8 de enero de 2009

Llamado a la solidaridad

Se solicita con suma urgencia se les comunique a mis compañeros de oficina que si se deja la cafetera prendida todo el día el café se quema, y que para evitarlo, deben apagarla una vez finalizada su preparación. Adicionalmente, se requiere que les informen que disponen de un microondas para calentar el café en caso de que quieran beberlo tiempo después de que el mismo fue preparado, y que por lo tanto se encuentre frío.
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Desde ya, muchas gracias.
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martes, 30 de diciembre de 2008

Blog de Notas 5

1) Puedo guiñar el ojo derecho pero no el izquierdo.
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2) Es sorprendente como algunos bloggers se esfuerzan por usar palabras complejas aún para decir las cosas mas estúpidas.

3) Esta movida del registro por puntos es muy mala onda pero estoy a favor solo porque permite cagar a los que tienen plata, los cuales antes hacían infracciones al por mayor total los 200 mangos de la multa les chupaba un huevo. Igual creo que la coima va a estar a la orden del día.

4) Como puede ser posible que aún en el siglo XXI haya gente que no comprenda que las corbatas y las camisas de mangas cortas no pueden lucirse jamás al mismo tiempo.
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5) Por mas que me esfuerce no puedo vencer mi tendencia a hacer chistes fuera de lugar.

6) Mi novia me comentó sobre un postulado de su tío, que dice que una mujer decente puede vestirse de forma tal de resaltar sus atributos delanteros o sus atributos traseros, pero nunca los dos al mismo tiempo y creo que es una muy buena teoría.

7) Es de muy puto mascabultos usar la palabra acondicionador. Los hombres la llamamos crema enjuague.
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8) Según parece en mi anterior trabajo estaban esperando que yo me fuera para empezar a pagar sueldos decentes.

9) No soporto a los futbolistas tribuneros que quieren compensar sus limitaciones futbolísticas hablando bien de sus hinchas o peleándose con el contrario para que no los puteen tanto.
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10) Estuve pensando alguna joda por el día de los inocentes pero no se me ocurrió nada decente. Mi mente no dio para más que pensar en poner que cerraba el blog pero me pareció demasiado obvio, cuestión que comprobé el día de ayer leyendo varios blogs con la misma idea.

viernes, 10 de octubre de 2008

Postales de Río Gallegos

Les dejo para que disfruten una serie de reflexiones, ideas, conclusiones, quejas y demás, que me ha dejado mi estadio en el sur.
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De movida el viaje arrancó mal. Cuando llegué a Ezeiza (por cierto, me podrían haber sacado un vuelo que saliera de Aeroparque) fui al baño y se me rompió el cierre del pantalón. Una boludez pensaran ustedes, pero fue mas complicado de lo que parecía. Había que cambiarlo y yo, obviamente, no sabía como hacerlo ni contaban con los elementos necesarios. Busqué un lugar donde cambiaran, cosa que no tardo mucho porque los negocios no abarcan más que tres cuadras. El problema es que los tipos abrían más tarde de lo que yo entraba a trabajar y cerraban más temprano. Para colmo, cerraban al medio día para almorzar, y no una horita, sino bastante más. Como consecuencia de esto, me tuve que arreglar con un solo traje los cuatro días. El problema sobrevino porque algunas de las camisas y corbatas disponibles no combinaban con el traje negro. Así que hubo que repetir alguna camisa y/o corbata para salir del paso.
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Y para seguir en racha, el vuelo salió con demora. Aunque teniendo en cuenta que fuimos por Aerolíneas y teniendo en cuenta los antecedentes recientes, tenemos que dar gracias de que haya salido. Y no fue demasiado, unos treinta minutos, pero con el sueño que yo tenía producto de haberme levantado a las dos de la mañana y el malhumor por el cierre roto, por un momento me sentí Tom Hanks en la película esa en la cual quedaba varado en el aeropuerto y de la cual no logro recordar el nombre. Para colmo, el boludo que se me sentó al lado en el avión jamás se quedó quieto, y me pateó como catorce veces en todo el vuelo.
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Y que decirles de la ciudad (bah, pueblito, pero a ellos les gusta decir ciudad). Río Gallegos es una ciudad horrible. Y cuando digo horrible, sepan que exagero. No tiene absolutamente nada a favor. El paisaje no dice nada, la ciudad menos. Hasta el riacho que tienen ahí y el paseo costero que hicieron es feo. Digan que por ahí hay bastante petróleo, sino tranquilamente se la tendríamos que dejar a los chilenos, que pobres, se están hundiendo en el pacífico.
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Y hablando de petróleo, el oro negro y los empleos que este genera, es lo que marca el pulso por aquellas latitudes. Y los precios de los comercios van atados a los sueldos de los petroleros. Los que labura en la industria petrolera y sus derivados ganan muy bien según dicen todos por allá. Y el que, se caga de hambre. Lo caro que está todo por dios. Menos mal que me pagaba todo el estudio porque sino creo que hubiese tenido que cenar día por medio.
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Y así como vengo, atando tema con tema, la cena es otro punto crucial en este viaje. Resulta que por el convenio entre el banco y el estudio, una de las dos comidas debía ser en el hotel. Y la comida no era mala, pero lo que demoraban. Y no me vengan con que en el interior hay otro ritmo de vida y todo eso. No pueden tardar quince minutos para traerte la carta, otros quince para tomarte el pedido y cuarenta y cinco para traerte la comida. Una locura. Al final pasaba más tiempo del día en el restaurante que en el banco.
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Y hablando del hotel, la habitación también tenía sus perlitas. Para comenzar, el lavatorio estaba afuera del baño, cosa que había visto bastante en telos pero poco en hoteles (¿será porque fui mas telos que a hoteles?). La cuestión es práctica a veces porque uno puede usar el lavatorio o el espejo mientras el baño está ocupado, pero esto no tenía demasiado sentido siendo que se trataba de una habitación individual. Pero lo que no tarde mucho en descubrir era que no siempre había sido individual, sino que escondía un pasado como habitación doble, cuando al intentar prender las lámparas que hacían las veces de velador, noté que la tecla estaba como a un metro de mi cama y había otra, a igual distancia, al otro lado.
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Pero no todo era malo en el hotel. Amé el desayuno. No hay nada más dañino para el estado anímico de una persona que tener que prepararse el desayuno. Nadie tiene ganas de hacer nada a esa hora de la mañana, y menos de perder quince minutos para hacer unas tostadas que se te terminan quemando mientras te hacías el nudo de la corbata. Pero tener el desayuno hecho es un placer celestial. Mas aún cuando consta de diversas bebidas y comestibles, y en cantidades abundantes.
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Y si un buen desayuno se acompaña con la lectura del diario, entonces uno está en el paraíso. Pero claro, algo tenía que fallar. Busqué Clarín pero no estaba. Comencé a malhumorarme al ver que tampoco estaba La Nación. Pensar en encontrar Página 12 era casi una utopía a esa altura. Estos desgraciados solo tenían los diarios locales. Y claro, razoné después, si viven a diez millones de kilómetros de la civilización. El diario les debe llegar como al medio día. Y no se imaginan lo que eran los diarios de allá. De que iban a hablar si en ese pueblo polvoriento no pasa nada, salvo el viento. Las tapas contenían noticias del tipo “Los bomberos asisten a un gato que sube a un árbol y después no sabe bajar” o “Ayer por la tarde un automovilista dejó el vehiculo mal estacionado en Av. Roca. Le habrían labrado una infracción”. Un embole total. Por suerte, al segundo día descubrí que los tipos no eran tan desgraciados como yo pensaba, y tenían wi-fi.
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Y como frutilla de postre, y cortesía de Austral Líneas Aéreas, para la vuelta a Buenos Aires me tocó un asiento que estaba roto y no se reclinaba. Y la reputístima madre que los re mil parió.
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martes, 7 de octubre de 2008

Sur

Obligaciones laborales me tienen desde ayer por la mañana en Río Gallegos. Hace unos minutos descubrí que tengo wi-fi en el hotel en que me hospedo lo cual es muy bueno porque me va a ayudar a matar las tardes de aburrimiento. De todas formas las tarde no duran mucho porque estamos trabajando casi hasta las 8 de la noche.
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Hasta ahora no tengo acceso a internet en el Banco donde estoy laburando y por eso estuve ausente (bueno, y también porque no se me ocurría nada que escribir). Pero ahora que vuelvo a estar conectado y tengo mucho tiempo al pedo volveré con todo.
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No me extrañen.
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lunes, 8 de septiembre de 2008

Una espera que desespera

Pocas cosas me ponen tan de la gorra como tener una bocha de trabajo para hacer y tener una computadora tan del orto que tarda cinco minutos en abrir una planilla de excel.
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Ni hablemos de mandar un mail ...
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martes, 27 de mayo de 2008

Trabajo de riesgo

La chica encargada de la limpieza en uno de los clientes donde trabajo me asusta un poco. Tiene cara de asesina serial. Anda casi siempre callada, y cuando emite sonidos no habla, susurra. Está siempre abstraída con sus auriculares y tiene la mirada perdida.

Algo me lleva a pensar que un día de estos va a sacar una ametralladora de entre las toallitas de papel y los frasquitos del jabón liquido y nos va a cagar a tiros a todos. Y lo peor es que mi escritorio está justo frente al baño, yo sería de los primeros en caer.

Si algo llega a pasarme, sepan que los quiero mucho.

jueves, 21 de febrero de 2008

Ambiciones

Alguien me dijo alguna vez que intentara controlarme para no seguir sumando decepciones. Pero llegué a la conclusión de que el control es una decepción constante.

Me considero un tipo ambicioso, que aspira a mas, aunque no de manera desmedida. Y cuanto cambié de trabajo buscaba ese progreso. Y esto de estar al pedo, como embalsamado me está desquiciando. Asi no voy a llegar a ningún lado.

Espero que cambie la mano porque sino voy a salir a buscar laburo otra vez.

jueves, 7 de febrero de 2008

Pierdo

Una tarde mas que se pierde. Se pierde, digo, porque no hice absolutamente nada en toda la tarde. Si señores, una tarde mas que paso en la oficina sin que me den absolutamente nada que hacer.

Días como este dejo volar mi mente, intentando de que escape de esta triste oficina por los ductos del aire acondicionado. Y sueño. Sueño con que alguien venga y me diga: "ya no que tenés nada que hacer, tomate la tarde".

Pero lo único que tomé fue agua. Y después de leer tres diarios y recorrer algunos blogs uno ya no puede leer mas. Sobre todo porque no se logra concentrarse en la lectura. Hay que estar atento a quien entra y a quien sale de la oficina. Atento a quien mira tu monitor. Atento al "alt" y al "tab".

Y como no puedo leer trato de escribir. Y tampoco me sale. Simulo escribir un mail mientras largo estas lineas. Palabras vacuas, sin sentido, absurdas. Un cúmulo de palabras que no llegan a decir nada y no son mas que un intento por escapar del aburrimiento que me persigue.
Quizá en otro momento hubiese salido algo mejor pero ando desmotivado. No han sido buenos estos últimos dias para mi. Problemas de pareja digamos, sin demasiado detalle. Soy un chico reservado, vieron, me cuesta andar contanto.

Que algo que venía muy bien se arruine es feo. Y cuando uno es el responsable es aun mas feo. Paso el dia buscando soluciones, aunque no puedo aún encontrarlas y está deslucida oficina no me ayuda.





Update: Siendo las 17.36 mi senior me dijo "Diego, por favor no te vayas ¡eh!" Esto implica, que como ya sucedió varias veces esta semana y la anterior, después de pasar varias horas del día al pedo voy terminar quedandome a hacer horas extras. Me quiero pegar un tiro en las pelotas.

lunes, 21 de enero de 2008

De vuelta

Pensé que aquellos días en que no tenía absolutamente nada que hacer en el trabajo se habían terminado. Pensé que ya no pasaría horas y horas eternas sentado estúpidamente frente a una pc, mirando desesperadamente el reloj, esperando que corran las horas.

Después de dos semanas más que agitadas el ocio ha vuelto. El problema sigue siendo el mismo: no puedo pavear mucho en Internet. En mi trabajo anterior estas horas desocupadas me hubiesen venido como agua en el desierto. Jugaba de local. Que me vieran en Internet me tenía sin cuidado.

Pero ahora soy un recién llegado. Y tengo que cuidar mi imagen. Pero cuesta. Cuesta pasar horas y horas frente a la pc sin tentarse. Al fin y al cabo, no es mi culpa. Cuando me dieron cosas, las hice. Y creo que bien. Mi conciencia está limpia. Pero la imagen vale mucho, lamentablemente y debo cuidarla.

Así que al pedo y sin Internet mi mente vuela. Intenta escapar por la ventana de esta insulsa oficina. Quiere volver a estar donde ayer. En la playa. Sintiendo la brisa en el rostro y aquel gustito a sal donde uno quiera que vaya. Pero ya no podrá ser, al menos hasta el próximo fin de semana.

Y entonces se rinde y me dice: “Dale, escribite algo”.


PD: Les cuento que hay una nueva encuesta, para que después no me digan que no la vieron.

jueves, 3 de enero de 2008

Al pedo

Hay días, que las ocho horas laborales no me alcanzan para absolutamente nada. Hay días que no tengo absolutamente nada que hacer. Nada. Esos días me aburro mucho.

Hoy procedo a contarles como es uno de estos días.

Llego a la oficina. Me tomo un vaso de agua. Dos. Tres. Prendo la computadora. Saludo a mis compañeros. Vuelvo a la cocina y me tomo otro vaso de agua (hace mucho calor en estos días).

Miro el fondo de pantalla un buen rato. Lo cambio. Vuelvo a la cocina y pongo a hacer café (acá casi todos toman mate, así que suelo tener que hacerme el café). Vuelvo a la computador. Cambio el fondo de pantalla otra vez.

Ordeno los iconos, que queden alineados y por categorías. Cambio el fondo de pantalla (otra vez). Miro la hora.

Chequeo el mail. Leo Clarín. Leo Olé. Leo La Nación. Leo Infobae. Leo blogs. Chequeo el mail. Trato de acordarme con todas mis fuerzas qué era eso que quería hacer cuando tuviera tiempo. No me acuerdo. Navego por Internet, con algo de desgano, y alguna que otra vez encuentro algo que vale la pena. Miro la hora.

Me sirvo el café (si hice todo eso mientras se hacía el café. No saben lo lenta que es la cafetera) y me clavo unas galletitas (algo tengo que comer, sino no llego al medio día). Cambio el fondo de pantalla. Chequeo el mail. Chequeo el mail. Chequeo el mail. ¡Maldito Hotmail! Tiene que haber un error. Algo tendría que haber llegado. Chequeo el mail. Miro la hora.

Miro las fotos de mi fotolog y noto que ya me las sé de memoria. Pienso en que tendría que salir a sacar más. Claro, pero ahora no puedo. Miro la hora.

Ordeno las carpetas y tiro lo que no me sirve. Me preparo otro café. Miro por la ventana. Le cambiaría el fondo, pero este no puedo cambiarlo. Chequeo el mail. Miro la hora.

Escribo algún mail boludo a quien considere oportuno. Miro la hora. Recién son las 11 ...

viernes, 7 de diciembre de 2007

Me aburro

Son la 16:17 horas. Abro el Word, para no llamar la atención. Me llegó el momento de expresar el fastidio que padezco, y de paso, robarle un par de minutos al día. El lunes comencé mi nuevo trabajo.

La persona que debía darme las pautas iniciales y asignarme un trabajo se mostró bastante reacia a explicar. Y el martes a la noche partió hacia Paraná con fecha de regreso desconocida. Antes de irse dijo que iba a enviarme cierta información con la cual yo iba a poder trabajar. Nunca lo hizo. El miércoles le envié un mail solicitando directivas. Me dijo que después del medio día me mandaba la base. Pero jamás llego.

Me derivó a otra persona, ya el jueves. Ayer estuve trabajando un poco. No demasiado. Fue algo mecánico y repetitivo, pero sirvió para entretenerme un rato. Mi nuevo entrenador hoy no vino. Está enfermo supe después. Las cosas para hacer se me terminaron a media mañana. Desde entonces hago como que trabajo.

Y ya me aburrí. Leí Ole, Clarín, Infobae. Entré a chequear mi correo tantas veces que se saturó la página de Hotmail. Pero es mi primera semana de trabajo. Si estoy al pedo debo lograr que no se note. Siempre un par de ventanas de trabajo abiertas y los sentidos aguzados, listo para presionar Alt + Tab en el momento indicado.

Ahora son las 16:28. Abro mi casilla de mail. En breve traspasaré este texto y presionaré enviar. A la noche se convertirá en post y el grito por fin dejará de ser silencioso. Aunque acá nadie me escuche.

El reloj acusa 19.32. Ya estoy en casa. En cortos y cueros, como dios manda para un día de calor como este. Posteo lo escrito hace rato y me voy. Tengo cosas que hacer.

Hasta pronto.

lunes, 26 de noviembre de 2007

De corbatas y manchas

El mundo de las oficinas tiene sus propias leyes. Una de las mas conocidas entre este universo de particularidades es aquella que dice que “las corbatas atraen a toda sustancia que mancha”. Cualquiera que vista de traje usualmente lo sabe.

Pues bien, creo que ha llegado el momento de añadirle algunas cosas a esta teoría, que he aprendido durante los 6 años y monedas que llevo en esta oficina:

1) Cuanto mas clara sea la corbata, mayor probabilidad de mancharse

2) El tamaño de la mancha es directamente proporcional a la importancia de los compromisos que uno debe afrontar el resto del día.

Por cierto, espero que el boludo de mi hermano cumpla con su deber y vaya a la tintorería a retirar mi corbata favorita, que ya la estoy extrañando.