lunes, 31 de marzo de 2008
Se va la segunda
La expectativa frente a este nuevo compromiso era muy importante pero la misma fue decreciendo a medida que trascurrió la pretemporada del equipo. Es que el andar del nuevo Lecce fue bastante irregular e incluyó una victoria, un empate y dos derrotas.
Sin embargo, el ánimo del plantel, que mantiene la base del campeón del torneo anterior, es muy buena y esperan con ansias el inicio del torneo, pautado para el próximo 4 de abril con la idea de repetir.
Esta espera, ya desespera.
viernes, 28 de marzo de 2008
Fauna urbana
Todo esto viene a cuento porque ayer tuve un entredicho con un integrante de estas especies. Se trata del grupo de gente que se intromete en las conversaciones ajenas. El entredicho fue duro y sacó todo el mal humor que hay en mi.
Resulta que iba yo caminando por la calle Florida con un par de mi ex compañeros de trabajo con los cuales había ido a almorzar. Al pasar frente a un edificio que posee la Sociedad Rural en Florida y Lavalle surgió una conversación sobre el tema del momento.
Fue entonces cuando la energúmena que motivo este post apareció en escena y me increpó, no de buen modo, por mis opiniones. Mi primera reacción fue contestarle correctamente, intentando revatir sus argumentos pero dada la verborragia de la señora, le terminé sugiriendo que no me rompiese las pelotas dado que yo no estaba hablando con ella y que caso contrario iba a obligarme a evocar a Luis D'Elia. Parece que la señora comprendió el mensaje y se distanció de mi. Pero como siempre digo, el daño ya estaba hecho y el fastidio me duró un buen rato.
Pero esta no es la única especie sub-humana que uno debe enfrentar por estos pagos. Hagamos un pequeño repaso de otros molestos seres que pululan por estas calles:
- Los que te tocan el hombro o el brazo para hacerte una pregunta. Realmente me saca. ¿Para que mierda me tienen que tocar? No es que sea de esos neuróticos a los que les da asco que los toquen pero dado que el ser humano aprendió a expresarse a través de un vocabulario articulado hace ya miles de años creo que sería mas facil si todos nos comunicásemos a través de este modo.
- Los que cuando están esperando para cruzar van invadiendo lentamente la calle. Mientras esperan que el semaforo se ponga en verde, no logran controlar la ansiedad y abandonan la acera para ir avanzando sobre la calzada. Dado que ocurre desde ambos lados, se genera un efecto embudo sobre la calle, limitando la circulación de los autos, sobre todo de aquellos que intentan doblar. ¿El resultado? Cuando por fin el semaforo se pone en rojo, varios autos quedan trabados entre estos energúmenos y finalmente aquellos normales que estabamos esperando para cruzar pacientemente ahora lo tenemos que hacer esquivando autos y a estos especímenes.
- Los que caminan en grupitos ocupando toda la vereda. En este caso partimos de la base que las veredas del microcentro suelen tener un ancho mínimo, insignificante, irrisorio, donde muchas veces solo pasan dos personas (una en cada sentido). Entonces aparecen estos ejemplares, los cuales se mueven en manadas, ocupando toda la condenada vereda. Para completar, suelen desplazarse lentamente porque suelen ir hablando de cualquier boludez. Y yo, que siempre estoy apurado termino en la encrucijada de pedir permiso, medio a los empujones o arriesgarme a esquivarlos por la calle corriendo el riesgo de terminar aplastado por una moto o un camión transportador de caudales.
- Los que bajan a fumar a la vereda. Son una evolución de la especie anterior. Estos se agrupan en manadas de entre 3 y 10 integrantes, a consumir el tabaco necesario para continuar sus vidas desparramados por toda la vereda impiendo el paso de los transeúntes. La prohibición de fumar en lugares cerrados generó una proliferación de estos animalitos.
- Los vendedores ambulantes. A estos directamente habría que meterlos en una reserva, o decretarles una temporada de caza para erradicarlos. Como si ya no hubiese sufieciente problema con toda la gente que transita la zona los señores le agregan un problema mas, ocupando los espacios públicos para hacer sus negocios, entorpeciendo el tránsito. Que se vayan a una plaza o que se compren un localcito pero que rajen de la calle porque molestan, y mucho.
jueves, 27 de marzo de 2008
Tiempo
Mi ausencia por vacaciones, sumada al inicio de las clases en la facultad e inglés y ciertas actividades reecreativas me han mantenido bastante ocupado. Tan ocupado que no tuve tiempo de contar como va esta vida, que por cierto, va bastante bien.
Mis días de descanso en Villa Gesell salieron de maravillas. El clima acompañó, mi carpa nueva está 10 puntos y además pude dormir, comer y beber en demasía, cosas que siempre me reconfortan.
De regreso en la ciudad intento acomodarme al enjambre de horarios que he construido para mi semana. El trabajo viene suave, como para no robarme de golpe esa paz marina que traje conmigo de mi descanso playero. De apoco iré volviendo, engranando. Lentamnte volveré a ser quien fui, siempre apurado, siempre ansioso, siempre enojado por algo.
Y volveré a escribir. Volveré, pero lentamente.
lunes, 17 de marzo de 2008
Y el mundo siguió girando
No se puede trabajar en una oficina sin aire acondicionado. No es sano y por tanto no debería ser legal. No podemos estar entre seis y ocho personas en una oficina que solo tiene dos ventanas de un un metro por dos. Uno empieza por transpirar como testigo falso y tomar mucha agua. Ahora ya estoy en la parte del proceso en la cual se padece un severo dolor de cabeza. Creo que en un rato voy a comenzar con nauseas, vómitos y mas tarde llegará el momento de las convulsiones. Por último, alrededor de las cuatro de la tarde, moriré deshidratado. Espero se haga justicia por esta masacre.
Pero basta de quejas, mejor pasemos a la parte linda de todo esto, que fueron mis vacaciones. Los lugares visitados (San Rafael y Malargüe) son muy lindos, los alojamientos cumplieron mas que bien las expectativas y la convivencia con Vicky fue perfecta. Y hago una mención especial para que cuando tengan la posibilidad de vacacionar consideren seriamente visitar Malargüe. Es un destino no muy publicitado y que lanzó su oferta turísica no hace mucho pero que realmente es increible (ya verán algunas fotos) y vale la pena ir.
Pero mientras yo estaba desconectado de la realidad, como bien dice el título, el mundo siguió girando aunque yo no estuviese aquí para contarlo y han pasado varias cosas. Fue el día internacional de la mujer y seguro muchos escribieron al respecto y todo lo que yo tenía que decir sobre eso no pienso guardarmelo, asi que aunque tarde, lo van a tener (no hoy porque sino esto se haría demasiado extenso).
Además, y aunque ustedes no lo crean, mi glorioso San Lorenzo de Almagro encadenó tres triunfos consecutivos, incluyendo una épica victoria 3 a 2 en la altura de Potosí tras ir perdiendo 2 a 0 (esto va dedicado al puto de Fernando Niembro que se moría de las ganas de que San Lorenzo perdiese).
También se cumplieron cinco años del inicio de la invasión estadounidense de Irak y seguimos esperando que nos muestren las armas de destrucción masiva que tenían los irakies.
Como si esto fuera poco, se cerró una nueva encuesto y les debo mi científico y sagaz análisis al respecto.
No puedo dejar de considerar mi regreso a la Facultad de Ciencias Económicas, esta vez para conseguir mi título como Licencia en Administración. Ya les ire contando como marcha esta nueva boludez que se me ocurrió hacer. Por lo pronto, cursar a las 7 de la mañana me mal predispone desde el vamos.
Como si esto fuera poco, se cerró una nueva encuesto y les debo mi científico y sagaz análisis al respecto.
Lo que no se cuando voy a escribir de esto y de algunas otras cosas que tengo en mente porque para envidia de todos ustedes les cuento que el miércoles por la noche me estoy yendo a pasar semana santa en Villa Gesell. Ustedes sabrán entender que necesito un poco de descanso porque los casi 3.500 km que recorrí con el auto y todo lo que hice caminar a mis piernecitas me han dejado fisicamente destruido. Por cierto, no se como haré esta tarde para jugar al futbol.
Bueno sin mucho mas que agregar cierro aquí y ahora me pongo a leer algunos blos hasta que me tenga que poner a trabajar.
Adios.
PD: Acabo de notar que esta será mi entrada numero 100, así que voy a autofelicitarme por mi capacidad para escribir y la constancia y dedicación entregada a este espacio.
jueves, 6 de marzo de 2008
No aclares que oscurece
La cuestión giraba en torno a que parece que no fui claro que mi post anterior (si no lo leiste, bajá un poco y lo encontrás ahi, me da la re paja linkearlo)por lo que quiero continuar con la temática iniciada. Mi idea no era saber si a las minas les gusta o si esperan que el tipo les pague porque está claro que es así en la mayoría de los casos. Mi intriga giraba en torno a las motivaciones de tal conducta.
Y no logro descifrarlo porque se supone que cuando salen con un tipo es porque están interesadas en la cuestión tanto como el (o mas, o menos, pero algún interés tienen). Entonces no entiendo por qué esperan que él sea el que pague. Y no me refiero solo a la primera salida, sino en general.
Y cuando hablo de compartir gastos no digo que en cada salida anden dividiendo todo por dos. Puede ser que uno pague la cena y otro lo que se toman en el bar. Uno el cine y otro el helado. O que paguen una salida cada uno. Jamás dije que el pago sea a medias, sino que sea compartido, aunque sea en una mínima parte. Que quede claro, lo importante no es la plata (sobre todo cuando salís con una mina que sabés que mucha no tiene) sino la actitud.
Entonces, ahora que creo que aclaré, reformulo mi pregunta: ¿Que motivaciones subyacentes existen en la actitud de muchas mujeres de esperar que el hombre sea el que pague? ¿Por qué les genera rechazo que un hombre no lo haga? Ahora si, espero las respuestas.
Chau.
PD: El sábado me voy de vacaciones. Una semanita en Mendoza, con Vicky, para descansar y distenderme un poco (lo merezco). No me extrañen.
miércoles, 5 de marzo de 2008
La cuenta es lo que cuenta
Como dice el título del post, el tema de la cuenta es el que hoy nos convoca. ¿Que cuenta? La del bar, restaurant o donde sea que uno vaya. Y mi incertidumbre gira sobre el por qué muchas mujeres aún siguen esperando que el caballero con el que salen pague la cuenta y muchas consideran eso un signo de caballerosidad.
Si no me equivoco, vivimos en el siglo XXI y estamos en la época de la liberación femenina. Las féminas pretenden tener los mismos derechos que los homrbes y trabajar a la par nuestra (¡y algunas atrevidas pretenden cobrar lo mismo!) pero a la hora de pagar no hacen ni el mas mínimo atisbo de sacar la billetera.
¿Entonces como es la idea? Laburamos y cobramos, pero que pague el boludo. No se, a mi no me cierra. Quizá las mujeres puedan aportarme el por qué de está cosutmbre. Entiendo que haya sido así tiempo atrás cuando la mujer no trabaja y por lo tanto no tenía dinero propio pero considero que hoy no tiene razón de ser. Ni hablemos en caso de que la mujer gane mas que el hombre, cosa que cada vez es mas común.
Y como si fuera poco, algunas dicen que es de caballero pagar la cuenta. ¿Eso es ser caballero? Que bajo han caído nuestros valores. Caballero es abrirle la puerta, dejarla pasar primero, hasta dejarla caminar del lado de la pared cuando vas por la calle, pero pagar de caballeresco no tiene nada.
En mis épocas de soltería siempre me molestó tener que pagar la cuenta. Lo hice, pero aquellas que así lo quisieron se llevaron un mal concepto de mi parte. Y que quede claro, que no tengo capa ni espada, caballo ni armadura, pero me sigo considerando un caballero.
lunes, 3 de marzo de 2008
Escaleras
Todos aquellos que hayan viajado en el subterráneo de Buenos Aires saben que disponen de escaleras mecánicas para acceder a sus estaciones. Habrán notado también que la mayoría de estas escaleras están dispuestas para subir y muy pocas para bajar. Aquellos que no son medio tontitos habrán sabido notar que en la mayoría de dichas escaleras hay espacio suficiente para dos personas por cada escalón.
A esta altura del post se estarán preguntando a donde quiere llegar este boludo. No sean ansiosos. Hay que ser ordenados en el relato para que el problema y su solución sean comprendidos correctamente. Pues bien, volvamos a las escaleras.
Cuando el subte se detiene, cientos de personas descienden al mismo tiempo al andén y corren desesperadamente a la escalera para huir del calor imperante allí debajo. Entonces, según se actitud ante la escalera mecánica podemos distinguir dos clases de usuarios.
Están aquellos vagos, parásitos, que quieren que la escalera haga el esfuerzo por ellos. Estas lacras, incapaces de hacer el mas mínimo esfuerzo, se parapetan en su escalón y esperan que la magia de la tecnología los lleve hasta arriba sin mover un pelo.
Hay otra clase de gente, esa que siempre vive apurada, que corre, que llega tarde, que quiere aprovechar cada minuto de su vida. Estas personas no pueden esperar que la lenta escalera mecánica los suba. Ellos quieren ir mas y mas rápido y son les gusta subir escalones aún en la escalera mecánica.
Por si alguno todavía no descubrió de que viene la cosa el problema radica en que los boludos del primer grupo bloquean el paso de los integrantes del segundo. Ni más ni menos. No solo no hacen nada por su vida, sino que tampoco dejan que los demás prosigan con su vida.
Y este problema tiene una solución sencilla. De hecho ya existe, no la descubrí yo. El tema es que la gente, o bien la desconoce o bien se caga en ella. Hay una regla implícita que dice que la franja derecha de la escalera es para los parásitos que van estancados en su escalón y el sector izquierdo para aquellos que quieren escalar a toda máquina. Así de simple, así de sencillo.
¿Tan difícil es infelices? ¿Eh? ¿Eh? Yo no si será que la gente es boluda y no entiende del tema, o acaso que jamás se dieron cuenta de que así es como suele hacerse. Porque no es que todos hagan caso omiso de esta costumbre, sino que son unos pocos pelotudos que le complican la vida al resto.
Me temo, sin embargo, que el problema sea aun mas grave y que exista gente que simplemente por fastidiar al mundo se queda del lado equivocado. Espero estar equivocado.
¡Que corra la voz!
jueves, 28 de febrero de 2008
Problemas, soluciones y errores
martes, 26 de febrero de 2008
Este no es un mal blog
Antes que nada, quiero agradecerle a Maga por el galardón. Y ahora paso a contarles las normas del premio, que indican que quien ha sido galardonado con uno, debe luego entregarlo a aquellos 7 blogs que se consideren buenos, que uno acostumbra visitar regularmente y donde deja comentarios. Además hay que mencionar a quien te lo dio y linquearlo.
La verdad es que decidir entre 7 blogs es algo difícil porque a todos los que visito los considero buenos blogs (caso contrario para que los visitaría). Pero bueno, reglas son reglas y hay que cumplirlas. Espero que quienes no sean designados no se enojen.
Y los blogs ganadores son:
Irreflexiones arbitrarias: Aquellos que visitan regularmente mi blog saben que Horacio es mi gran referente en la blogosfera. Su blog es ese al que cada vez que entro quisiera haberlo escrito yo.
Atrapado en la oficina: Entré pensando que era una historia real, comencé a dudar a cerca de su veracidad y hoy estoy convencido de que se trata de una historia de ficción. Sin embargo no puedo dejar de leerlo a pesar de que no me gustan los blogs de ficción. Realmente muy bueno.
Todo sobre mi mente: Creo que Ceci, cuando se inspira, posee el mayor vuelo literario de los blogs que leo. Arte, en estado puro. Un blog con mucho potencial, mas del que ella misma cree. Visítenlo antes que sea famoso.
Ciega a citas: Leo su blog religiosamente, pero jamás lo firme. Sin embargo, no puedo dejar de recomendarlo. La historia de una chica que intenta, contra reloj, conseguir un novio.
No soy yo, sos vos: Pau, a través de su blog, encarna el espíritu de todos los corazones despechados. Imposible no sentirse identificado en su blog alguna vez.
Combatiendo al capitán: Un blog cambiante, que va del humor a los temas mas serios, pero siempre con nivel, estilo y dando en la tecla. Diferente.
Calabasitas: Quizá el blog mas parecido al mío de los que leo. Como yo, habla de todo y termina por no decir nada pero sin embargo resulta interesante.
Bueno, creo que esto es todo. Algunos (Horacio, LG y Wilfredo supongo) no seguirán la cadena. Espero que el resto lo haga. Y como ya les dije, a los que no les tocó premio, no lloren. La vida siempre da revancha.
lunes, 25 de febrero de 2008
Anecdotas de viajes

Resulta que Metrovias organizó un concurso literario en el cual invita a sus lectores a que envíen sus "Anécdotas de Viajes" y piensan premiar al ganador con $ 3.000. Como yo soy un eximio escritor (?), observé en este concurso la posibilidad de alzarme con unos pesitos extras como para pasar el invierno (aunque todavía estemos en verano).
Ideas no me van a faltar, porque con lo mal que viajamos en los subtes de mierda que tenemos, cada día hay una anécdota nueva. Es como un chiste, pero de mal gusto. Viajamos para el culo y encima nos toman el pelo. Pero ojo, Metrovias nos hace viajar como ganado pero como es una empresa muy pro nos pone Wi-Fi en las estaciones (la verdad, envidio al corajudo que se anime a sacar una notebook o una laptop en un medio de transporte público) y organizan diferentes concursos culturales (fotografía, literatura, etc.).
El momento complicado llegó a la hora de elegir cual de las anécdotas narrar. Se me ocurrió hacer un relato a cerca del día que los infelices de los empleados de Metrovias estuvieron de paro y yo me tomé el 24 para ir a laburar y estuve 1 hora y 45 minutos arriba del bondi. Pero después me di cuenta que iba a terminar hablando mas del colectivo que del subte y entonces no iban a elegir mi historia.
Pensé en contar la historia del Minotopo. Ser mitológico, mitad hombre mitad topo, que habían ideado los "creativos" de Metrovias. Este mito, que era una adaptación porteña de otro griego (si no me falla la memoria) fracasó rotundamente, porque obviamente no se puede crear un mito de arriba hacia abajo sino que el proceso se de en sentido inverso. En mi idea, el minotopo, encolerizado con los directivos de Metrovias que no le hicieron una buena campaña de prensa, ahora busca venganza. Recorre los túneles de los subtes y devora impiadosamente a los empleados de seguridad, que en vez de hace su trabajo (capturar chorros), charlan con el tipo del puesto de diarios, relojean culos y mandan mensajitos de texto. La idea se pinchó cuando descubrí que de anecdótico no tenía nada, sino que en realidad era más bien una leyenda y no un relato real de un suceso que me hubiese ocurrido.
Entonces vino a mi mente la idea de relatar sobre una tarde que la que el subte funcionaba con demora. Los minutos y el subte no sale. Los pasajeros, impacientes, comienzan a reclamar. De momento se oye por los altoparlantes que el servicio ha sido "interrumpido". Es entonces cuando una manada de desaforados usuarios de subte arremete a patadas contra la boletería de la estación Leandro N. Alem y profieren insultos contra los dueños de Metrovias y el Jefe de Gobierno porteño. Finalmente, la situación se calma, la empresa reintegra el dinero del pasaje o entrega una tarjeta por un viaje y la gente se retira, puteando por lo bajo, a tomarse un colectivo. La historia era buena, concreta, pero se veía seriamente dañada la imagen de Metrovías, así que finalmente esta opción fue descartada.
Finalmente me iluminé, pensé. Voy a escribir sobre un subte que desaparece súbitamente. Una tarde una formación se pierde dentro de un túnel y nadie puede hallarla. Los encargados del subte buscan soluciones desesperadas. Entonces, un funcionario de poca monta aporta una idea que es descartada de cuajo por la cúpula de la empresa. El pibe, desanimado, se enamora de una chica que lo convence de que debe salvar a esa gente. Este, entonces, acude a la ayuda de un científico loco venido a menos que logra descifrar el enigma y descubre la forma de traer a la formación perdida de la dimensión paralela en la que se encuentran. Allí parten, acompañados de una niña y de un perro (porque los niños y los perros hacen mas emotivos los relatos) y después de mucho insistir son escuchados. Finalmente rescatan al subte perdido. Al viejo le dan un premio, el pibe recibe un ascenso y se come a la minita y el perro, bueno, no se, al perro se lo come el minotopo (aunque eso era de la otra historia). Era todo muy bueno, hasta que me di cuenta que se parecía demasiado al guión de la película Moebius y me quede en bolas nuevamente.
Me acordé de tanta gente que me había contado que le habían choreado en el subte. A mi por suerte nunca me pasó (me chorearon en muchos lados y de muchas formas, pero por ahora en el subte estoy virgen) pero de tanto escuchar relatos parecidos me lo sabía como si la historia fuera mía. Entran dos pibes al vagón, con pinta de pibe chorro. Casaca de fulbo (no fútbol, y si es de algún equipo groso de afuera mejor), bermudas, llantas de $ 400 que nadie sabe como pagaron, claritos, gafas negras y la gorrita con la visera para arriba (para que se vea el flequillo con los claritos). Uno de ellos se pone a su lado con una chica que va charlando con una amiga y carga una mochila por su espalda. Y ustedes saben como son las mujeres cuando se compenetran en una charla, puede pasarles un avión por al lado que no se enteran. El punga abre sutilmente la mochila de la chica. Llega a la estación y se baja. Entonces entra en acción su amigo/socio/cómplice/secuaz. Se acerca sutilmente y mete la mano (que llevan cubierta con una campera para caretearla) y sustrae algún elemento de valor (o varios). Llega a la parada y se baja. Rato después la mina se aviva, putea, llora. Pero ya es tarde. Todo venía bien, pero algo malo iba a pasar. Y lo malo, justamente, es que en esta historia ganan los malos. Y nadie le gusta que ganen los malos. Entonces la deseché.
Cuando ya me iba resignando pensé en escribir sobre un vengador anónimo. Un superhéroe que recorría las distintas líneas del subte haciéndose eco de los reclamos de los usuarios que los hijos de puta de Metrovias no querían oír. Este paladín de la justicia recorría las diferentes estaciones golpeando hasta el hartazgo a los boleteros que se negaban a entregar el vuelto a los pasajeros por falta de monedas. Pero después pensé (aunque no lo crean) que si algún día llego a masacrar a uno de estos hijos de puta por no venderme mi boleto, el relato podía ser usado en mi contra en un posible juicio.
Finalmente, acá sigo, encerrado en esta inmunda oficina, pensando sobre que mierda puedo escribir