lunes, 24 de septiembre de 2007

Exceso de famosos

En mi infancia, el avistamiento de un famoso era todo un acontecimiento. Cada vez que veías uno realmente te sentías afortunado y corrías a contarle orgulloso a tus amiguitos.

Estos avistajes tenían el encanto de lo extraño, de lo inusual. Como el oro, su valor era inversamente proporcional a su abundancia. Porque en esa época no era sencillo lograr la fama. Sólo había cuatro canales de TV y había que realizar grandes hazañas para alcanzar el reconocimiento del pueblo.

Pero luego todo cambió. No sé si a ustedes les pasa, pero de un día para el otro empecé a ver famosos por todos lados. No sólo eso, mis allegados también me contaban avistajes cada vez más frecuentes: “Fui a comer y en la mesa de al lado estaba Korol”, “Leonardo Sbaraglia está casado con una amiga de mi cuñada”, “Acá a la vuelta vive la que conduce Mascotas y Plantas”.

Y fue el caos. Porque gracias al cable, Internet, los programas de chismes y panelistas, la multiplicación de tiras Adriansuarinas con elencos de doscientas personas, el aumento geométrico de gente que trabaja en la industria de los medios, la conversión de Palermo en Palermo Hollywood (es decir, un barrio donde viven seres humanos invadido de golpe por el mundo del espectáculo), convengamos en que cualquier pavote tiene no ya sus quince segundos sino sus buenos 365 días de fama. No se puede caminar dos cuadras sin toparse con el protagonista de la tapa de Gente de la semana pasada.

¡Basta! ¡Si todos son famosos, es como si ninguno lo fuera! ¿Dónde está la emoción de ver a Juanita Viale si ayer me crucé a Pipo Cipolatti y hoy por la mañana vi a Guido Suller acompañado por Jacobo Winograd?

¡Pongamos restricciones! ¡Revaloricemos el concepto famoso! ¡Elevemos el nivel de cholulismo promedio para que sólo 10 o 15 elegidos entren en la categoría de “farándula”!

Y cuando nos crucemos en un triste bar de Las Cañitas con ese joven actor protagónico de una producción independiente con varios segundos premios en el Gran Festival Independiente de Porongas Enlatadas de Zaragoza, finjamos no reconocerlo, entrecerremos los ojos y limitémonos a preguntarle “¿el baño?”.

9 comentarios:

PauLy dijo...

Y ni hablar de ir a bailar y econtrarse con uno (cuando no todos) los participantes de los 15 gran hermanos que torturaron nuestra existencia...

Que? Fueron solo 5? Supongo que los realitis no son como el oro, mientras más hay, más joden!

Pumpkins dijo...

yo me fui de viaje de egresados con la de rebelde way
:P

jaja

PauLy dijo...

Pump, con cual?!?!?!?! (sorry, pero habia un par que, famosos o no, estaban buenos!)

Pumpkins dijo...

camila o algo asi

:P

imaginate viajar con mariano martinez!! :p

El MeLLi dijo...

Che che, que esto es mi blog.

Si quieren charlar de chicos entre ustedes, se pasan el msn y listo

PauLy dijo...

Bueno, che, no se enoje.

Nunca quisimos sacarle la atencion que le corresponde por ser su blog!

Gioconda dijo...

Cuando sos chica y te encontras en un restaurant a María Leal te parece lo más de lo más pero cuando creces y empezas a andar sola por la vida y te encontras a "casi famosos" por todos lados ya no es tan interesante.
Saludos!

Pumpkins dijo...

hablando de famosos

ayer pise a cerati

Gabriel a secas dijo...

aqui en tucuman no se ve a nadie, es una mierda. En todos mis 19 años me encontre con tres famosos:

kiko (el del chavo)- cuando fui a verlo al circo, de repente estaba tan cerca q con mis 8 años sali despedido de la silla para darle la mano, me la dio...

marianela de gran hermano- Admito que corri casi un cuarto de cuadra para verla, no tenia el cel con la cam para sacarle foto. Estaba muy linda. Fue una experiencia surreal

Lilita Carrio- Con esa casi me caigo de culo, me copa la gorda.
Encima escuche una charla de ella en mi facultad. Le pude dar una carta y todo, le deje mi mail asi me cuente q la leyo nomas, no me contesto nunca. Es un caso extremo de fanatismo para mi..

jaja mierda mas q comment quedo como post... mis disculpas... esta grosso el blog