martes, 16 de junio de 2009

En guardia

Ayer el destino me jugó una mala pasada. El incapaz de mi hermano se golpeó jugando al fútbol y no hacía falta ser traumatólogo para darse cuenta que tenía una fractura marca cañón. Asi que tuve que cambiar mi plan de lunes por la noche, que consistía en irme a dormir muy muy muy temprano, para llevar a mi hermano a la guardia para que le vieran la mano.

Y allá fui, ingenuamente, ignorando el gran peligro que me asechaba. Cuando ingresé a la recepción de la guardia de la clínica casi entro en pánico. Había unos 100 personas en apiñadas en unos pocos metros cuadrados, los cuales iba a tener que compartir con ellos por un buen rato.

Cuando lean en el diario que las guardas están colapsadas, créanlo. Ahora todos padre que tiene a su hijo con una gripecita cualunque y 37.2 de temperatura se paranoiquea, piensa que el pendejo tiene la porcina y se manda para el hospital. Así que ahí estaba yo, más fresco que una lechuga, rodeado de una manada de virus y enfermedades que me acechaban.

Para colmo, la densidad de menores de 12 años por metro cuadrado superaba ampliamente los límites recomendados por la OMS. Todo era grito, llanto y alboroto. Porque los niños son de por si molestos. Si además uno los pone a esperar por mucho tiempo la cosa se complica. Ni hablar entonces, si además están enfermos …

Yo intentaba escaparme de mi entorno sumergiéndome en el libro que me acompañaba, pero a cada momento una tos o un estornudo me hacían recordar que la gripe me acechaba. Cuando vi pasar frente a mí a dos personas con barbijo, supe que la muerte venía una vez más a golpear a mi puerta. Por suerte, la guardia de traumatología iba por separado del resto y todo el trámite no demoró más de una hora.

Por ahora sigo vivo pero quien sabe cuanto me queda. Si paso a mejor vida, sepan que a sido un gusto tenerlos de lectores.

Adiós.
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7 comentarios:

Cecilia Fernandez dijo...

Así que ahí estaba yo, más fresco que una lechuga, rodeado de una manada de virus y enfermedades que me acechaban.
Jajaja... Muy bueno nene!
Me sacó unas risas...que no están de mas en estos tiempos no?

anthonys dijo...

No se como llegue aca, pero copado tu blog!

Luna dijo...

Te comprendo perfectamente. Soy de las que no soportan esperar y menos aún rodeada de toses y estornudos.

Besos

El MeLLi dijo...

Ceci: Nunca viene mal la risa, siempre y cuando te rías conmigo y no de mi.

Anthonys: No importa el como, importa que hayas venido y sobre todo, que vuelvas.

Luna: Pensé realmente en escapar, pero no lo podía dejar a mi hermano abandonado.

Indignada dijo...

Me pregunto si tu hermano será conciente de que arriesgaste tu vida por él.
Yo que vos le recuerdo eternamente el favor..

El MeLLi dijo...

Uh pero me debe tantos que ya perdí la ilusión de cobrarle alguno.

Juan M. dijo...

Tu hermano te debe la vida.
Realmente.